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¡La región francesa más alemana!

Alsacia es el paraíso para los amantes de Francia y Alemania que no quieren dividir su corazón en dos.


Esta región francesa, que se encuentra en la frontera entre ambos países, cuenta con gran influencia alemana debido a los cambios de soberanía que ha sufrido durante su historia.


Aunque podría parecer problemático, las ciudades que conforman esta región disfrutan de las mejores cosas que ambas culturas podrían aportar a una sociedad, ¡las tradiciones francesas al puro estilo alemán!


Estrasburgo es la ciudad más grande, pero el encanto no se limita a ella, sino que se extiende por las localidades de Colmar, Riquewihr, Eguisheim, Kayserberg, Ribeauvillé, Turkheim, Obernai y Mulhouse.



Para entender un poco esta evolución, te compartimos la historia que Alsacia ha escrito desde su fundación, que va desde el Imperio Romano en el siglo I a.C. hasta la Segunda Guerra Mundial.



Esta zona, famosa por sus pintorescos pueblos con casas con entramado de madera, su vino, su gastronomía tradicional y su ambiente acogedor tiene que ser uno de tus must cuando visites Francia o Alemania.


Te dejamos un pequeño itinerario para que en una escapada por Europa te des una vuelta por este hermoso lugar.


Día 1: Descubriendo Estrasburgo


  • Gran Isla de Estrasburgo: Es el imperdible centro histórico y la isla más grande de las tantas que conforman la ciudad, que es atravesada por el río III. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1988.


  • Casa Kammerzell: Puedes almorzar en la Casa Kammerzell, considerado el edificio más bonito de Estrasburgo, que presume sus cimientos góticos que datan de 1427, con un toque renacentista derivado de las modificaciones que sufrió hasta su finalización en 1589.


Podrás degustar las especialidades de la casa como caracoles preparados al estilo alsaciano,

su famoso chucrut (una preparación a base de col) de tres pescados o un delicioso postre

como el de hojaldres de praliné al estilo París-Brest.


  • Los Puentes Cubiertos de Estrasburgo y Presa Vauban: A pesar de que sus tejados cayeron en el siglo XVIII, las tres torres de los puentes cubiertos son el vestigio de la fortaleza de defensa que se construyó en 1681, luego de que Estrasburgo regresara al territorio francés, cuando se cimentó la Presa Vauban, como sustituto tras la evolución de la artillería.


Día 2: Colmar


  • Rue de Marchands: La calle más emblemática de esta ciudad por sus vistosas y pintorescas casas se transforma durante el invierno, pues a través de ella las decoraciones de estas fiestas la transforman en un auténtico pueblo mágico.


  • Petite Venise: La postal instagrameable de esta ciudad se encuentra en el pequeño puente de la Rue Turenne, en una zona que estuvo habitada principalmente por vinicultores, jardineros y pescadores.


  • Castillo de Haut-Koenigsbourg: Es una fortaleza alsaciana que data del siglo XI, que sufrió importantes reformas en el siglo XV y fue restaurado antes de la Primera Guerra Mundial bajo el reinado de Guillermo II.





Día 3: Viñedos


  • Riquewihr: Esta pequeña localidad medieval de Alsacia se encuentra en un pequeño valle entre las cestas de los Vosgos y la llanura de Alsacia y es popular por su unidad arquitectónica.


  • Zellenberg: En este lugar casi escondido, las viñas rodean la ciudad y se extienden desde las colinas hasta los pies de las casas con una arquitectura particular, pegadas las unas a las otras.


Sigue este itinerario, te permitirá disfrutar de la belleza de Alsacia, su deliciosa comida y su cultura tan particular. Asegúrate de degustar el vino local y probar platos tradicionales alsacianos como la choucroute (col fermentada con salchichas) y el baeckeoffe (un guiso de carne y verduras).

 
 
 

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